Trompa

Las primeras trompas estaban hechas de cuerno de búfalo y se utilizaban principalmente en la caza y en las batallas. Un antecedente de la trompa es el Shofar, instrumento propio de la música ritual hebrea, y el Cornu romano, semicircular y de carácter guerrero.
En la Edad Media la nobleza utilizaba el Olifante, instrumento hecho con el cuerno de un elefante ricamente ornamentado.
En el siglo XVIII aparece en Francia la Trompa de caza, que fue perfeccionándose hasta llegar al instrumento que conocemos ahora. En un principio para poder variar la altura de los sonidos se introducía la mano en el pabellón y según si se tapaba medio o todo el pabellón se emitían distintos sonidos. Ya en el siglo XIX se ideó el sistema de válvulas que permite al instrumentista emitir todos los sonidos de la escala.
La trompa tiene una forma que llama la atención ya que se trata de un tubo de cobre muy largo pero enrollado sobre sí mismo, como si fuera un caracol. Al final del tubo se ensancha en un gran pabellón que se coge con la mano.
La sonoridad es plena y dulce y tiene un efecto de lejanía.

Rubén Pascual Granell

 

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