Trombón

El trombón deriva de la bocina medieval (Saqueboute) que se utilizaba en los torneos de caballería y en las grandes fiestas, por ello guarda parentesco con la trompeta ya que también se le denominó Trompeta Baja.

Es un instrumento que ha cambiado poco con el paso de los años, tan sólo el pabellón se ha ensanchado para conseguir mayor sonoridad.

El mecanismo de funcionamiento es muy simple: el trombón tiene una vara para alargar el tubo y así poder ejecutar diferentes notas.

Esto permite la emisión de glissandos haciendo resbalar la vara de una nota a otra, característica típica del trombón. El inconveniente es que esta vara es más incómoda que las válvulas o pistones porque dificulta la ejecución de notas con rapidez.

Sobre el año 1825 se construyeron los primeros trombones de pistones, pero éstos no han tenido demasiada aceptación aunque se utilicen en algunas bandas de música.

El trombón tiene un sonido brillante y de carácter heroico, con un registro grave oscuro. La sonoridad es apreciada por la gran expresividad que puede producir, sobre todo en los amplios legatos (melodías donde las notas están muy ligadas).

El más utilizado de los trombones es el tenor, aunque algunas veces, si la obra orquestal lo requiere, también se utiliza el trombón alto y el trombón bajo.

Su repertorio abarca desde la música renacentista hasta la actualidad; estando muy integrado también en la música jazz y música pop.

Rubén Pascual Granell

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